La semana pasada sucedió un hecho que tubo notoriedad en Twitter, cuando un twitero inició un reclamo al funcionario Andrés Izarra, todo terminó en una fuerte discusión con tonos graves. El hecho es que Izarra fué visto en un consultorio privado de un afamado doctor en Caracas acompañado de su señora que estaba embarazada de gemelas y lo lamentable es que al siguiente día nos enteramos que habían sufrido la pérdida de las niñas.
Este caso me llama a reflexionar muchas cosas que en si giran sobre lo mismo.
Este año he visto muchos improperios a dirigentes oficialistas que han pasado por situaciones dramáticas como accidentes, enfermedades y muertes que han producido incluso alegría en algunos. El odio que han sembrado lo están recogiendo. Es importante para nuestra sociedad cerrar esa herida que nos esta desangrando. Yo he rechazado ese vocabulario que muchos con ligereza han colocado en sus bocas: escuálidos, traidores, oligarcas, terratenientes, apátridas; esto originó algo que también rechazo: Los Antichavistas. Odio viene y odio va, y al final del camino, ningún venezolano va a llegar a ninguna parte.
Hoy un compañero de trabajo fiel al oficialismo, de tanto escucharme hablar había reflexionado y su cambio me causaba gracia; les explico: el sigue defendiendo el proyecto del presidente pero cuando le hice el saludo revolucionario “Patria, socialismo” ¿ó?... el me respondió “…suerte”. Rafael es un trabajador humilde que ya no quiere repetir “…muerte”
El twitero que encara a Izarra por la red social, lo hace para reclamarle el hecho del uso de una clínica privada en vez de ir a un hospital público. Todos entendemos la indignación de esta persona que se pregunta el porque ellos no usan lo que tanto dicen ser eficiente y de calidad gracias a la revolución y al régimen Cubano. En todos los escenarios, los oficialistas sufren discriminación, cuando entran a un teatro, a un concierto, en los restaurantes (todos espacios de lujo), en algún Resort; cuando caminan en los centros comerciales, cuando compran en las relojerías o se estacionan con sus camionetotas reciben miradas de “cañón”, lo mismo que cuando se ven en algún cayo, llegar con sus yates y en los aeropuertos cuando van en primera clase llevando maletas Louis Vuitton. En lo personal hago a un llamado de tolerancia, si ellos están errados no van a recapacitar si actuamos de mala manera.
Otro asunto que veo en todo esto, es que los dirigentes del estado, deben darse cuenta que la corrupción y la mala administración del dinero público es culpable de la perdida de muchos niños que mueren con pocos meses de nacido, que mueren durante el parto o de aquellas madres que pierden sus bebes antes de nacer por todas las fallas y carencias que tiene nuestra red nacional de salud que no voy a detallar dado que todos la conocemos, así algunos ante las cámaras lo nieguen. El dinero mal habido sirve para beneficio de algunos en detrimento de muchos.
Andrés Izarra a tenido varios encontronazos con la opinión pública, recuerdo la frase “huele a formal” al referirse al huelguista Franklin Brito (Fallecido el 30/08/10) cuando este hacía ayuna en protesta por la recuperación de sus tierras de forma legal. También está presente en la mente de las personas el haberse “reído” de los muertos causados por la inseguridad en Venezuela en un programa de CNN en español. Hay hechos humanos que no se deben mezclar con la política, hay casos que son tan delicados que hay que tratarlos con “pinzas” y “guantes blancos” para no herir y sobre todo no terminar heridos nosotros mismos, no olvidemos que la vida es corta, el mundo pequeño y la tierra vueltas da!
Todos los que somos padres sentimos la pérdida del señor Izarra, ante su luto debemos guardar respeto y consideración, los que somos hombres de Fé, pedir a Dios que acompañe el alma de las niñas y le dé serenidad y fortaleza a sus familiares para superar esta difícil situación.
Imagino a mi país sin odio ni divisiones de ningún tipo, unidos todos en Paz. Te invito ha poner de tú parte para vivir mejor, con alegría, ánimo, amor y esperanza; no importa si eres de un bando o del otro, todos somos humanos, no esperes que cambie el que consideras hoy tu adversario, cambia tú.