Desde pequeño hasta mí casi mayoría de edad practique Tae Kwon Do, arte marcial de origen Coreano que tiene una historia que data desde hace 1300 años cuando Corea estaba dividida en 3 reinos: Silla, Koguryo y Baek Je. Toda arte marcial tiene un origen y formación militar, pero no es solo la disciplina, el orden y respecto que se aprenden cuando practicamos Tae Kwon Do, aparte del desarrollo físico y de aprender habilidades para la defensa y el combate, nos concientizamos en una serie valores éticos y morales fundamentados en una cultura milenaria que creen en la doctrina de la armonía y el equilibrio, de paz y amor como puntos principales para un buen vivir. Les cuento todo esto, para contarles que al final de cada clase, todos con la mano en el pecho y mirando nuestra bandera tricolor jurábamos los cinco pilares de la doctrina del Tae Kwon Do que hoy en día forman parte de mi vida:
Cortesía: Es una norma que nos pide ser una persona educada, amable, respetuosa del prójimo, respetuosos de las diferencias que tenemos con las demás personas; actuar con justicia, humanidad y sinceridad; asumir nuestro rol de caballero o de dama a cabalidad; saber dialogar y saber escuchar. Avergonzarse de nuestros vicios propios y alejarse de los ajenos.
Integridad: Regla vital para la buena conducta de todo individuo. Integridad es saber distinguir lo bueno de lo malo, lo correcto de lo incorrecto, dar cada paso a conciencia y no ser cómplices ni prestarse para aptos que no vayan con nuestra formación. La falta de integridad se puede ver cuando aspiramos la obtención de cargos o rangos por poder o egocentrismo, por intereses contrarios a los manifestados antes los demás, mintiendo para lograr intereses personales, materiales y económicos, aprovechándonos de la nobleza de las personas que nos brindan su confianza.
Perseverancia: Es constancia y firmeza para conseguir un objetivo, intentarlo hasta lograrlo, es trabajo diario, es aceptar el tiempo que Dios nos designa a cada quien para cada cosa. Es saber levantarse una y otra vez. También es la prosecución de lo comenzado.
Autocontrol: Este principio es importante en todas las situaciones de la vida, para no perder el control se necesita mucha preparación y entrenamiento interno, saber controlarse cuando nos sorprenden, cuando nos atacan o cuando estamos ante cualquier situación adversa, el autocontrol nos da calma para analizar y tomar decisiones correctas ante los conflictos. Es saber tomar pausa cuando es necesario analizar bien las cosas. La perdida del autocontrol, incluso por segundos, nos puede traer consecuencias que lamentamos luego por mucho tiempo.
El autocontrol también nos llama a tener dominio sobre nuestro cuerpo y mente. El primero para cuidarlo, adoptar hábitos más saludables y la segunda para no caer en sus trampas y distracciones.
Espíritu inquebrantable: Ser lo que se es ante cualquier circunstancia, no cambiar por los demás; perseguir nuestros sueños honradamente con vigor y sin doblegar sus principios, solo así lograremos nuestros objetivos con total satisfacción, sin cargos de conciencia, solo así, tendremos una larga dicha por los frutos recogidos.
El luchador y maestro Hindú, Mahatma Gandhi comprendió que era indispensable contribuir al progreso moral del hombre, a menudo él tenia mas interés en mejorar a los humanos que en obtener fines políticos. El argumentaba que teníamos que ser mejores para conseguir mejores cosas y así poder exigir mejores condiciones a nuestros gobernantes.
Javier Da Silva